JUEGO DE ARENA SANDPLAY EN EDUCACIÓN

“El conocimiento no es más importante que la imaginación. El conocimiento está limitado a lo que conocemos y comprendemos, mientras que la imaginación abarca el mundo entero y todo lo que podrá conocerse y comprenderse.”   

Albert Einstein

El juego de arena sandplay es una herramienta psicoterapéutica que involucra a los estudiantes para realizar creaciones en miniatura en cajas llenas de arena, lo suficientemente grandes para abarcar el campo de visión del niño. Una vez completado creación, al niño se le invita a contar una historia acerca de lo que ha creado.

El juego de arena le ofrece a los niños la oportunidad de  trabajar con la descarga de tensiones que los desgastan. Así mismo redirige estas energías hacia un propósito creativo que fortalece la auto-imagen. Esta liberación de tensión, característica del juego creativo, inevitablemente tiene una influencia positiva en la habilidad para aprender de un niño.

El juego de arena sandplay en educación es tanto para niños de educación especial como para niños regulares. Se lleva a cabo con un niño individual que usa una sola caja o la sesión se realiza con varios niños, pero el trabajo es individual, no grupal. Generalmente se realiza en una serie continua de creaciones en la caja de arena.

La creatividad es probablemente el activo más fuerte que tiene un niño en su educación y desarrollo. Sin un estímulo impulso creativo, no hay acceso a nuevas posibilidades. Aprender consiste en el descubrimiento de nuevos potenciales de pensamiento, consciencia de sí mismo y otros, habilidades lingüísticas y capacidades motoras.

Muy temprano en su carrera Carl Jung describió dos diferentes tipos de pensamiento y los definió como pensamiento directo y pensamiento indirecto o imaginativo. Jung describió el pensamiento directo como un proceso consciente y el pensamiento indirecto, imaginativo o fantasioso estaba más cerca de las capas arquetípicas profundas de la psique y que es parcialmente consciente o enteramente inconsciente. Para Jung, el pensamiento directo incluye el uso consciente del lenguaje y los conceptos racionales basados en la realidad externa, siendo el instrumento de la cultura y el lenguaje del intelecto, de la ciencia y del sentido común.  (Hemisferio Cerebral Izquierdo)

Jung observó que el pensamiento imaginativo se desarrolla a través de imágenes, emociones e intuiciones. La lógica y la física no aplican para este tipo de pensamiento ni tampoco los preceptos morales. La creatividad está caracterizada por el pensamiento indirecto y apertura receptiva. (Hemisferio Cerebral Derecho)

El cerebro humano tiene la capacidad de crear relaciones entre material de diferentes orígenes. Por un lado hay material que viene del entorno y es procesado por la corteza cerebral. Este es un proceso mental racional y es caracterizado por la razón y las reglas. Por otro lado hay material que tiene su origen dentro del individuo, material que está alojado en el tallo cerebral que puede ser caracterizado por caos, como los impulsos incontrolables.

La relación entre estos dos tipos opuestos de actividad ocurren  en el cerebro medio o límbico y dan origen a un material mental nuevo que no es un derivado de de sus partes componentes. Esta asimilación creativa es mayormente facilitada a través del juego, en sueños, y en la escucha o lectura de cuentos o mitos. El juego imaginario es la fuente de  de la imaginación creativa, la cual favorece tanto las habilidades cognitivas, narrativas como las capacidades de conexión social.

El juego es un aspecto inherente a sandplay. El niño se engancha en el juego imaginativo, recorriendo sus manos a través de la arena, creando nuevas tierras, islas y diseños. Los procesos de la mente inconsciente del niño dan forma y hace una selección de figuras que al combinarlas crean un mundo único.  El pensamiento indirecto del niño interactúa con las figuras concretas y la arena para producir una síntesis creativa. Nadie puede predecir que se producirá al final, siempre es una sorpresa creativa.

No solo el niño necesita tener una libertad para crear lo que desee, además tiene que sentirse seguro. Dora Kalff hablaba del espacio libre y protegido y enfatizaba que la libertad de jugar y explorar, combinada con una sensación de seguridad son condiciones para que se dé la sanación y el desarrollo. Sandplay es seguro, el niño entiende los límites de la sala. La caja de arena es segura  porque es un espacio delimitado y contenido que ocupa el campo visual del niño. No se extiende infinitamente en todas direcciones sino que crea un espacio específico donde el trabajo se realiza. Pero es la cualidad de presencia del terapeuta lo que determina que el proceso sea seguro. El terapeuta debe ser capaz de contener emocionalmente y psicológicamente el trabajo del niño de una manera estable. Lo que emerge del niño es algo totalmente nuevo para él y puede generar cierto nivel de ansiedad o incertidumbre. Con la habilidad del terapeuta para mantener una presencia estable y aceptante, el niño intuitivamente sabe que lo que ha realizado es valioso.

En sandplay, el niño tiene la posibilidad de soltar tensión y jugar asuntos que le inquietan, el juego creativo de sandplay es naturalmente un canalizador para gestionar tensiones y clarificar asuntos que lo confunden, el niño tiene la oportunidad de trabajar las experiencias difíciles con las que se enfrentan cada día y adicionalmente es un vehículo a través del cual  resuelve los sentimientos que le sobrepasan debidos a sus experiencias de vida.

Cuando el niño aborda emociones estresantes que le agobian en su juego creativo, se produce una oscilación entre diferentes regiones cerebrales, esto genera una comprensión y resuelve tensiones resultando en una auto-imagen más fortalecida.

En sandplay, la confusión y la tensión del niño se vuelven concretas en una imagen tridimensional. Ya no queda invisible y desconocida porque está presente y es tangible. Ahora es negociada en un formato basado en imagen. Esto no quiere decir que el trabajo implica que el niño entiende, sabe o es consciente de todo lo que manifiesta en su juego de arena, más bien, lo que sea que pueda ser ya no está al acecho en las sombras de su mundo interior,  se vuelve abiertamente presente  y el niño es más capaz de encargarse y manejarlo a través del juego simbólico.

La presencia sostenedora del terapeuta ayuda al niño a desarrollar una mejor autorregulación y facilita una tolerancia a estas experiencias. Como con Dora Kalff definió el espacio libre y protegido y el bien conocido desarrollador de la psicología humanista, Carl Rogers afirmó que un ambiente cálido y de apoyo fomenta y activa la tendencia actualizante en la persona.

Sandplay y el juego creativo le proporcionahn al niño el tiempo necesario para estar con su tristeza y dolor emocional y no estar impaciente hacia finales felices o resoluciones confortables. Desde la infancia, los seres humanos necesitamos confrontar la crueldad y el horror de este mundo. Esto se aplica al mundo externo tanto como a los procesos intrapsíquicos, y en nuestro camino de convertirnos en personas conscientes, hemos de encontrarnos con esas fuerzas oscuras, llegar a acuerdos y resistir a ellas. No hay mejor manera de hacer esto que a través  del juego simbólico de sandplay.

Los sentimientos fuertes se vuelven tangibles.

Mientras el niño crea su mundo en la arena, suele hacer conexiones entre las figuras, la escena que emerge y las posibles interacciones entre la interacción de las figuras. En ocasiones el niño puede verbalizar creando una historia o línea narrativa  mientras construye. Otras veces está en silencio, en un dialogo interno, ensimismado y que puede relatar verbalmente una vez terminada la creación. Esa creación del mundo en la arena es única y demanda su propia narrativa, un reto al razonamiento, sin embargo es lo imaginativo lo que explica su existencia. Es algo nuevo, no una repetición simple de lo que el niño ya sabe o ha experimentado. Inclusive cuando el niño está creando una representación de alguna situación familiar o escolar, esta siempre contiene material nuevo y original.

Trabajar con las manos en la arena tiene un impacto neurológico directo en los centros de lenguaje del cerebro, favoreciendo la expresión verbal y la creación de historias y esto está conectado con el desarrollo de nuestros sistemas de elaboración de significados, fortaleciéndose el sentido vital de propósito y pertenencia.

El juego en la caja de arena crea las condiciones para una completa inmersión y absorción. El tamaño de la caja ayuda a focalizar la atención y llena el campo de visión de tal manera que lo que toma lugar fuera de este espacio se desvanece hacia el fondo. El trabajo en silencio, aún en una situación grupal, no genera interferencia con otros niños. No hay juicios o evaluación, ni interpretación alguna acerca de la creación del niño, permitiendo una completa libertad de hacer lo que necesite hacer. Removiendo presiones de las expectativas de otros, el niño se relaja durante el trabajo, activando todas sus capacidades, lo que crea las condiciones óptimas para la expresión de sus sentimientos y de aprendizajes. Sandplay le ofrece al niño la experiencia de estar totalmente inmerso en una creación donde a olvidar tiempo y lugar.

Al añadir el elemento narrativo a sandplay, se le da al niño la oportunidad de extender el proceso creativo a sus sistemas de lenguaje y verbales. Al contar su historia y la posibilidad de compartirla con un terapeuta atento se transforma en una experiencia enriquecedora para el niño. Durante el curso de la narración creativa, el niño se engrana a un proceso mental lógico y esto le da sentido a su creación. La creación de la historia activa redes neuronales involucradas en el lenguaje añadiendo a las otras funciones involucradas en la creación, por lo que esta experiencia genera una actividad completa.

Una creación en sandplay es una forma de trabajo extremadamente personal.  Lo que surja dependerá del niño que juega y de los asuntos tanto internos como externos, lo que motiva el trabajo con el tiempo. Por supuesto existen variables como la edad, el género y las experiencias de vida que influyen en ciertos aspectos.

La forma de trabajar varia de niño a niño, algunos niños trabajan rápido y confiados, mientras otros trabajan lentamente, toman su tiempo para ver las figuras, pensar y probar posibilidades. 

Las creaciones que los niños realizan en la arena son muy variadas de un niño a otro. La expresión personal del niño emerge al momento de iniciar el trabajo. La creación en la arena de cada niño toma características muy personales. En algunos casos domina la paz y  el equilibrio mientras que en otros observamos desorden y caos. Otros sin embargo manifiestan mucho movimiento, mientras otros colocan todo alineadamente ordenado y sin movimiento. Mientras la creación en la arena es  limpia y cuidadosa o desordenada, alegre o desconcertante es siempre inequívoca. Cuando el trabajo se realiza en silencio y concentración,  la energía de las profundidades del ser, generalmente produce un resultado que será conmovedor y hasta misterioso o sagrado.

Es común en niños mover los objetos y cambiar sus creaciones en la arena. En ocasiones los niños escavan hacia abajo, golpean la arena, entierran cosas y las vuelven a desenterrar. Este acto de enterrar y desenterrar puede tener distintos significados. Puede ser que el niño esconde algo valioso, pero también puede ser un intento de desaparecer algo intolerable. Puede representar un intento de controlar algo que no ha podido conciliar o el entierro de algo que ya no es necesitado por el niño. No hay significados formulados para las figuras o acciones  en la arena. Todo tendrá un significado y sentido dentro del contexto particular de cada niño.

El reino de la imaginación es un lugar mágico en donde se da una danza constante entre el consciente y el inconsciente. Es donde los niños juegan y en donde nacen espontánea y creativamente, los dramas que dan vida a los grandes héroes y heroínas y es también, el lugar habitado por los sueños, los cuales son recordados para sacarnos del sendero equivocado. Es en este espacio transicional, en donde existe todo lo que dificulta el desarrollo, pero es de igual modo, en donde se encuentra  todo lo que puede ayudar a sanar las heridas, a recobrar el balance, a transformar las relaciones internas y a dirigir el trayecto de vida, único y personal para cada ser humano.

En sandplay la fantasía y la realidad convergen y las ideas que surgen del niño tienen su origen en su vida interna como en sus realidades externas. Siempre hay contenidos en la creación que son profundamente personales y que directamente reflejan algún aspecto del proceso de desarrollo del niño. Cuando un niño trabaja en sandplay es claro que trabaja en lo que necesita para sí mismo, tomando y usando cosas del entorno que le encajan con las historias de sus propios mundos internos.

Muchas veces lo que el niño ha creado habla por sí mismo y no requiere mayor verbalización o el niño ha estado contando una historia durante la creación. La historia no tiene que realizarse de una manera particular o tener una estructura literaria, puede ser narrada como un sueño. Muchas veces la creación es el punto de referencia de la historia. Hay ocasiones en que la historia no parece tener nada con el contenido del mundo creado. Por lo que el primer cometido de sandplay es abrir la imaginación del niño y de este modo desarrollar la interacción del niño con sus preocupaciones y sentimientos subyacentes. Esta comunicación intrapersonal es el objetivo primordial. Cómo es construida la historia y desarrollada es totalmente secundario. Si nos enfocamos en la construcción de la historia, esto interfiere con las imágenes inusuales que acompañan el pensamiento imaginativo. En vez de sumergirse en la “imaginación activa” que hablaba Carl Jung, el niño estaría trabajando para seguir un formato estructurado y las instrucciones del terapeuta. Como terapeutas de sandplay tenemos que ser muy cuidadosos para evitar convertir un instrumento tan maravilloso y creativo en una actividad trivial y superficial. Debemos tener muy claras nuestras prioridades como terapeutas que practicamos sandplay.

Las historias que los niños crean en Sandplay generalmente reflejan la interacción entre la ruptura de un orden interno y el esfuerzo por restaurarlo. Esta es la característica de la  lucha interna y los desafíos externos de cada niño que asiste a terapia. Es así como en los cuentos, historias fantásticas o mitos, el tema central es la lucha interna de ser humano. En las historias que los niños elaboran de sus creaciones de arena generalmente se reflejan las luchas internas de algún tipo que pueden ser causadas por experiencias en el entorno o que son debidas a momentos difíciles de su desarrollo o ambas. Crear una narrativa que explica la vida y a su persona, sin una historia no tiene sentido. El niño que puede contar una historia puede narrar su vida.

Sandplay tiene como preocupación central ofrecer al niño la oportunidad de crear desde lo profundo de su mente y permanecer en la imaginación mientras se elabora la historia, jugar en la arena y narrar la historia acerca de lo creado es una rara ocasión que tiene el niño para entrar en lo profundo de su pensamiento fantástico.

Incluir sandplay dentro de la actividad escolar le brinda todas estas posibilidades a los niños como un impulso a su creatividad, por otro lado desahogo emocional y un encuentro honesto y auténtico con su ser individual y profundo.

(Extracto del artículo Sandplay en Educación por Joaquín Blix.

Las fotos de esta sección corresponden a las terapeutas Dra. Kristin Unnsteinsdóttir y la Dra. Barbara Turner

Las fotos de esta sección corresponden a las terapeutas Dra. Kristin Unnsteinsdóttir y la Dra. Barbara Turner

Comentarios recientes

04.04 | 21:36

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